Llegaba a mi departamento, aun dolido por las inyecciones y apoyado de un baston pero sin ganas de vivir. Eran las 3:40pm de un 5 de Agosto, llegue al edificio donde sería la tumba de mis pensamientos y recuerdos, un edificio de 5 pisos frente a un parque. Tomé el ascensor de la ayuda de Jean y Jhani, dos de mis mejores amigos cuando Al llegar frente a mi departamento aun no estaba seguro si queria entrar, no me sentia preparado de afrontar tantas cosas que un hombre de 25 años puede haber pasado, pero ahi estaba, frente al 502, cuando Jean mi ayudo a sacar la llave y abrir la puerta, del departamento adjunto se escuchaba la melodía que por noches enteras pasaba en sus brazos, melodía testigo de mis aniversarios y de la ultima noche que la pasé junto a él. Cruzé la puerta de color blanco haciendo paso a mi pequeño lecho, abrumado de recuerdos que partian mi corazón, aun mas fuerte que el gran vacio que tenia dentro del alma. Entré lentamente y eche un vistazo profundo, todo seguia igual, nada habia cambiado, todo estaba en su mismo lugar, mi televisor, el comedor de vidrio, los cuadros propios, mi sofa verde aun con polvo y la alfombra con la mancha de vino. Nada se habia movido desde la ultima vez que estuve ahi, parecia que hubiera regresado a aquel fatidico día, el día que deberia haber sido uno de los más hermosos de mi vida. Sentia esa ausencia, sentia la falta de una sonrisa, el preuntar a que hora llegué, no podía creer que él ya no este conmigo, que se haya marchado. Se me nublaron los ojos queriendome desvanecer.
- Kiccio ¿Estas bien? - Jean me preguntó sosteniendome con sus brazos
- No estoy bien, lo necesito, me hace mucha falta - Sostuve al tocar mi sillón.
- Amigo, no te pongas así, todo esto pasará, debes de ser fuerte. El se fué pero vivirá en tu corazón, estara siempre contigo - Jhani con voz dulce y abrazandome dijo.
- Lo sé, pero porqué?, estabamos perfecto, que pasó, solo recuerdo, el auto, el fuego, el alejandose de mi en esa camilla, ni siquiera sus padres me dejaron verlo - con voz quebrada agregue y casi llorando - fué mi culpa, no debí llevarlo al malecón.
Abrazé a Jean y Jhani y me dirigi a mi dormitorio, testigo de los hechos mas romanticos que no volverian a pasar. camine por el pasillo hasta abrir la puerta. Y estaba ahí, todo intacto, mi cama con la colcha verde nueva y tendida, la comoda con polvo y sobre ella, esa fotografia dentro de un pequeño cuadro de madera hecho a mano. Esa fotografia tomada un 10 de Julio del 2007, donde se me vino a la mente ese recuerdo de la primera cita...
[continuará]


